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¿Una bandera de color gris?

Al comenzar un año es útil pensar un poco en los acontecimientos y en la historia. Sobre todo, no debemos participar de la gran masa de los que piensan sólo en el presente, y para los cuales no existe el pasado ni el futuro.

Las preguntas son muchísimas. Por ejemplo, hasta hace poco se hablaba mucho de masas. Hoy en día, es un poco raro oír hablar de ellas. ¿Qué pasó? ¿Desaparecieron?

La masificación nazi

Anteriormente, esa llama del idealismo caballeresco que se vislumbraba aquí y allá, no había muerto del todo. Era necesario extinguir esos restos de sociedad orgánica de la civilización cristiana, que aún molestaban a la revolución universal.

El arma utilizada -los que vivimos en el siglo XXI ya lo sabemos- fue la confusión. Para satisfacer las ansias de las poblaciones hambrientas de civilización cristiana apareció el nazifascismo, que proponía implantar un nuevo mundo. Detrás de esta fachada, una “ideología confusa, impregnada de evolucionismo y de materialismo histórico, saturada de influencias filosóficas e ideológicas paganas, un programa político y económico radical y característicamente socialista, con intolerables prejuicios racistas”. ( 1 )

Sobre el nazifascismo se ha escrito mucho. En esta breve reseña, me limito a mostrar un aspecto a menudo silenciado: su igualitarismo.

Este simulacro de cristianismo ostentado por el nazi fascismo provocó una confusión tan grande, que los adversarios católicos del Eje fueron hostilizados ​​en el propio ambiente de la Iglesia. Por ejemplo, Plinio Corrêa de Oliveira llegó a escribir nada menos que 477 artículos contra el nazi fascismo y sufrió enormes presiones y amenazas de los simpatizantes del Eje.

Muy significativamente, así se expresó al final de la II Guerra: “Desde 1933 a 1942, la vida de ‘O Legionario’ -diario católico del que era director- fue, en este sentido, un verdadero Vía Crucis, a lo largo del cual no hubo sufrimiento que nos fuese evitado. Son muchos y sorprendentes los puntos de coincidencia doctrinal entre el nazifascismo y el socialismo, un hecho que, lamentablemente, no es del dominio común”.

La personalidad fuerte y tranquila de los artesanos medievales

La desigualdad se relaciona con la idea de gradación. Es lo que enseña el mismo líder católico brasileño -considerado por el intelectual italiano Giovanni Cantoni como “el teólogo de las desigualdades sociales” – “En la jerarquía, la variedad está asegurada por la multiplicidad de los grados intermedios, mientras que la unidad se garantiza por la suavidad de transición entre estos grados”.

Ahora, los regímenes totalitarios carecían de gradaciones. En la cúspide existía un Führer o un Duce y allá, muy abajo, la planicie. Por lo tanto, estos regímenes tenían un fondo igualitario. Parece diferente, ¡pero es el mismo viejo igualitarismo!

Al final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Eje es derrotado y las luces se se van apagando sobre las masas nazifascistas. Se inaugura una etapa bipolar, con la implantación de zonas de influencia planetaria para cada una de las superpotencias: Estados Unidos y Rusia. Con esto, la ascendencia de estos dos polos sobre sus áreas se hizo extremadamente fuerte. Esta circunstancia es de gran importancia para comprender el siglo XX y la actualidad.

Respondiendo a la pregunta del comienzo, todavía existen las masas, e incluso hasta donde alcanza la vista es casi lo único que se ve, mirando con atención. Las cosas empeoraron muchísimo y lo que era masa, se convirtió hoy en un verdadero puré marrón, ceniciento, sin gusto, sin forma ni sabor, por lo menos a este lado de la humanidad, llamado Occidente. (No hablemos del otro lado… )

Como afirmó el Dr. Plinio: “Masa, infeliz masa inorgánica, que vive del movimiento que le viene de fuera; va hacia donde no sabe; no tiene líderes naturales, ni jerarquía propia, ni cualquier tipo de diferenciación interna. No es un organismo. Es una yuxtaposición física de los hombres, en el fondo aislados entre sí, como los granos de arena en la playa, que se superponen, pero que no tienen entre sí ninguna interpenetración de vida espiritual -una ‘convivencia’ en el sentido estricto del término”. (2)

No quiero decir que, en realidad, las masas hayan desaparecido, pero la masificación está tan extendida que casi nadie habla de ella: se transformó en una rutina.

Si queremos ser hombres de nuestro tiempo, sepamos criticar este fenómeno. Por encima de los variados y diferentes colores de las banderas de los países, sepamos ver una bandera hipotética de nuestro tiempo, mostrando un sólo color: el gris para una masa gris.

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1 . Plinio Corrêa de Oliveira, Un hombre, una obra, una Gesta, Artpress, São Paulo, 1989 , p . 39 ) .

2 . Catolicismo , n . º 14 , febrero/1952 .

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(* ) Leo Daniele es colaborador Agencia Boa Imprensa ( ABIM )

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08/02/2016 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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