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La Moral católica y el combate al Sida

En las últimas semanas, los medios de comunicación dieron gran importancia a las repercusiones de las palabras de Benedicto XVI, en su libro-entrevista Luz del Mundo, sobre el uso de preservativos en ciertas circunstancias [1].

La interpretación general de los medios de comunicación fue que la Iglesia cambió su posición y ahora permite el uso de estos pseudo-profilácticos, en ciertos casos. Algunos teólogos y dignatarios eclesiásticos de alto nivel adoptaron la misma posición, causando confusión entre los católicos.

El pronunciamiento más importante en este sentido vino del Cardenal Georges Cottier, que fue teólogo de la Casa Pontificia bajo el pontificado de Juan Pablo II. Según el cardenal suizo, las palabras del Papa significa que “es legítimo en ciertos casos utilizar el preservativo para evitar la transmisión del SIDA”, y las personas que se enfrentan a este problema “por lo menos se sentirán aliviadas en conciencia al saber que mediante la adopción de tales medios no hacen el mal[2].

En el mismo sentido se pronunció el subsecretario del Consejo Pontificio para la Familia, Monseñor. Carlos Simón, en declaraciones a un periódico de Madrid: “Una persona puede hacer uso de los preservativos de manera responsable para no infectar o producir un mal que daña a la vida. (…) El preservativo es, por lo tanto, un mal menor para evitar un posible contagio”. [3]

Probablemente inspirado en principios similares, el párroco de la Catedral de Goiás Velho (Brasil) promovió, en el interior del recinto sagrado, la exposición de carteles inmorales, la proyección de un videos y la distribución de kits que contenían preservativos, junto con un folleto explicando su uso, en una colaboración de la Parroquia con la Secretaría Municipal de Salud de esa ciudad. A pesar de que asumió toda la responsabilidad por lo sucedido, hasta hoy que el referido párroco no fue objeto – que se sepa– de ninguna sanción por parte de la Diócesis.

Obviamente, estas declaraciones y acciones son injustificables desde el punto de vista de la moral natural y de la doctrina católica.

En las semanas transcurridas desde el 20 de noviembre –cuando L’Osservatore Romano, publicó las declaraciones del Papa [4]– se pudo observar el júbilo de los católicos progresistas, así como la sorpresa y perplejidad de muchos católicos comprometidos en la lucha por la vida y la familia. En particular, aquellos que visitan nuestro sitio web y acompañan nuestras actividades.

El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira –IPCO– es una organización cívica que se encarga de asuntos temporales, especialmente la defensa de los valores básicos de la civilización cristiana, a los cuales dedicó su vida a la ilustre líder católico brasileño que le da su nombre. Por lo tanto, el IPCO no se siente llamado, normalmente, a pronunciarse sobre cuestiones teológicas, morales y pastorales que, por su propia naturaleza, están fuera de sus fines. Sin embargo, en la actual situación, si las ideas y los comportamientos erróneos antes mencionados siguen diseminándose, vacilará en el espíritu de los brasileños toda la doctrina moral que es el fundamento de nuestra acción, inspirada en la doctrina social de la Iglesia [5].

El IPCO, por lo tanto, se ve obligado a tratar de esas cuestiones con carácter excepcional, reconociendo que sus miembros no tienen las calificaciones académicas ni la gracia de estado para resolver todas las complejísimas cuestiones teológicas, morales y pastorales involucradas en el caso. Sin embargo, como se sabe, un buen número de los discípulos de Plinio Corrêa de Oliveira son católicos cultos e instruidos, y como muchos otros católicos perplejos, han tratado de seguir los debates que surgen en la esfera eclesiástica sobre estos temas. Y saben discernir, en los antiguos manuales y en los escritos recientes, los ecos del magisterio tradicional de la Iglesia Católica.

Basados en los principios tradicionales de la Moral católica y de la Ley Natural formulamos a continuación las siguientes consideraciones sobre las implicaciones morales del uso del preservativo, teniendo en cuenta previamente lo que dicen la ciencia y la experiencia sobre los resultados de dicho uso.

*     *     *

1. Prejuicios ideológicos desdeñan lo que la ciencia y la experiencia demuestran acerca de la supuesta lucha contra el SIDA mediante el uso de “preservativos”

A. La promiscuidad sexual es la principal causa de la epidemia del SIDA

Se sabe que la principal causa de la epidemia del SIDA es la infección con el virus VIH, que se propaga principalmente a través de las relaciones sexuales promiscuas o sodomíticas. De modo secundario, se propaga mediante el uso de jeringas compartidas entre los adictos a las drogas o por contacto con sangre contaminada en transfusiones, cirugías, etc., además de la transmisión a los bebés por madres infectadas [6].

A pesar de los grandes avances logrados en el aumento de la esperanza de vida de las personas infectadas, por el uso adecuado de los medicamentos antirretrovirales, todavía no existe una vacuna o medicamento para prevenir el contagio en caso de contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales infectados.

B. El uso de preservativos puede reducir pero no eliminar el riesgo de contagio

El uso de “profilácticos” puede disminuir el riesgo de la transmisión sexual del VIH, pero no la elimina. El tan publicitado “sexo seguro” en las relaciones promiscuas o anti–naturales, es por lo tanto un mito.

Incluso los organismos del gobierno de los EE.UU. que recomiendan el uso de preservativos reconoce que la abstinencia sexual o la fidelidad a una única pareja no contaminada y estable, son la única vías efectivas para evitar la transmisión de enfermedades sexualmente transmisibles, incluido el virus de VIH [7].

Por la tanto, la única manera eficaz de eliminar la epidemia de SIDA es promover la moralización de las costumbres.

C. Campañas de prevención que van a la raíz del problema

Las campañas contra el SIDA por lo general no buscan denunciar la principal causa de la propagación de la enfermedad –la promiscuidad sexual– y ofrecen un mero paliativo: el uso de “profilácticos”.

Muchas de estas campañas llegan a explotar el miedo al SIDA para desvirtuar la sexualidad, legitimando la promiscuidad sexual y las prácticas aberrantes contra la naturaleza, a condición que se use el preservativo. Se pasa así de un juicio moral de las acciones humanas –en el caso, de la sexualidad– a una evaluación pragmático–científica de las mismas: bueno es lo que “funciona” de un punto de vista científico. Sin embargo, esta opinión se contradice con los datos científicos y empíricos, ya que los preservativos no “funcionan” al cien por cien.

D. Prejuicios ideológicos distorsionan el comportamiento sexual de los adolescentes y jóvenes

Estas campañas, basadas en prejuicios ideológicos, han llevado a la ruptura del patrón moral de la población y ha facilitado la propagación de la pandemia, prometiendo la falsa garantía de un sexo promiscuo, pero “seguro”. Y a pesar de que la promiscuidad sexual es, indiscutiblemente, el principal vector para la propagación del SIDA, tales campañas difunden el mito del “sexo seguro”, en vez de predicar la moralización de las costumbres [8].

En la perspectiva errónea de estas campañas, se da como cierto de que, siendo los seres humanos dotados con el instinto sexual, es lícito utilizarlo sin ningún tipo de barrera moral; aún más, no dar rienda suelta a ese apetito natural produciría trastornos físicos y psicológicos. Esto no es más que un prejuicio ideológico, porque el hombre debe regirse en todo por la razón, lo que lo distingue de los animales irracionales. Y la razón lleva a los hombres a la formación de la familia, única institución en la que el instinto sexual puede ser ejercido de acuerdo con su fin natural, que es la propagación de la especie humana.

La negación de esta verdad y la adopción del prejuicio ideológico que se acaba de mencionar distorsionan el comportamiento sexual de los adolescentes y los jóvenes, un grupo demográfico con un número creciente de personas infectadas con el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual [9].

Una comparación entre estas iniciativas y las campañas contra el tabaquismo es instructiva.

A partir del momento en que las autoridades de numerosos países concluyeron que el consumo de cigarrillos es peligroso para la salud, los gobiernos comenzaron a adoptar todo tipo de medidas, incluida la jurídica, como la prohibición de fumar en lugares públicos, para desalentar el hábito. No existe, sin embargo, ninguna campaña, nacional o internacional, para promover el “cigarrillo seguro” y fomentar el uso de filtros para reducir el riesgo de cáncer de las vías respiratorias, insuficiencia cardiaca u otras enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Nadie organiza la distribución masiva de filtros en las escuelas, prisiones, etc., como se hace en el caso de los preservativos. La razón es simple: la mayoría de los principales impulsores de las campañas contra el tabaco están convencidos de que la abstinencia de fumar es la forma más eficaz para reducir los problemas de salud relacionados con el tabaquismo [10].

¿Por qué, entonces, en el caso del SIDA, se insiste tanto en la promoción del “sexo seguro”, en lugar de abogar por la abstinencia y la fidelidad conyugal, desalentando toda promiscuidad?

E. La cultura erótica rechaza la castidad como solución y afirma que el placer sexual es un “derecho humano”

Conviene insistir en este punto fundamental. La castidad, dentro y fuera del matrimonio está de acuerdo con la Ley natural y la Revelación cristiana y eleva el nivel moral de la sociedad. Además de traer beneficios para la salud, ella es el medio más eficaz de combatir el SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, debido al referido prejuicio ideológico, la práctica de la castidad es simplemente descartada en favor del mito del “sexo seguro”. [11]

El ambiente cultural erotizado de nuestros días presenta la práctica de la castidad como imposible o incluso como antinatural, mientras que defiende como “normales” las relaciones homosexuales. Más aún, el placer sexual es considerado un “derecho humano” que cada persona puede ejercer, cualquiera que sea el objeto, las circunstancias o los medios para satisfacerlo, sin tener en cuenta cualquier riesgo de propagación de enfermedades de venéreas, particularmente el SIDA [12].

Por tanto, estamos ante una verdadera Revolución sexual de efectos catastróficos.

2. La moral católica y la ley natural condenan el uso del preservativo como “intrínsecamente malo”

En el contexto de esa Revolución sexual, la afirmación constante del Magisterio de la Iglesia de que el uso del preservativo en las relaciones sexuales es contrario a la naturaleza de las mismas y por lo tanto “intrínsecamente malo” 13[13], comienza a ser vista como un absurdo que debe ser combatido por todos los medios, incluso mediante campañas contra la Iglesia Católica a través de los medios de comunicación social.

La Iglesia no puede, sin embargo, cambiar su enseñanza sobre la finalidad propia de la sexualidad humana [14], ya que su Magisterio se basa en la Ley natural, en la Revelación y en las enseñanzas constantes de los Papas y de los moralistas a lo largo de la historia [15].

A. El uso del preservativo es “intrínsecamente deshonesto”

Santo Tomás de Aquino enseña que “en materia de lujuria se dice que es un acto contra la naturaleza cuando no puede dar lugar a la generación, de acuerdo a su especie común[16].

Sin embargo, el uso del preservativo impide que el acto conyugal llegue a su fin natural, y por eso es mecánicamente anticonceptivo. Por lo tanto, su uso es contrario a la naturaleza e intrínsecamente deshonesto [17].

Cuando se utiliza en las relaciones heterosexuales, el preservativo es un anticonceptivo, por lo que no se puede utilizar entre marido y mujer, aún en los períodos infecundos de ella o cuando uno de los cónyuges es estéril debido a la edad o la enfermedad [18]. La intención de la persona que utiliza el preservativo no cambia su naturaleza, que es impedir el curso natural del acto conyugal, y por eso su uso es moralmente ilícito.

Los preservativos pueden reducir el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, pero este efecto se obtiene simplemente distorsionando la naturaleza reproductiva del acto conyugal, es decir, por un acto contra la naturaleza. Por eso, tampoco se puede utilizar como profilácticos.

¿Qué decir del uso de preservativos en relaciones sodomíticas, contrarias a la naturaleza, tales como las relaciones homosexuales? ¿Sería legítimo que los empleen en tales relaciones que no pueden ser fructíferas?

Lo que es malo en una relación heterosexual, por desnaturalizar el acto conyugal no puede ser bueno cuando se utiliza en una relación homosexual. De lo contrario, se caería en el absurdo de admitir que lo que es antinatural e intrínsecamente malo (sodomía) podría convertir en bueno otro acto igualmente antinatural e intrínsecamente malo (el uso del preservativo) [19]. De hecho, el bien siempre proviene de una causa íntegra [20], de modo que el bien y el mal se oponen entre sí [21].

Por lo tanto, el uso de preservativos en las relaciones homosexuales también es ilegítimo. El hecho de que sean irremediablemente estériles no cambia la característica intrínseca del preservativo, que consiste en alterar el curso natural del acto sexual, por lo que su uso sigue siendo ilícito [22].

Desde el punto de vista subjetivo, el uso de preservativos en las relaciones homosexuales, en el intento frustrado de prevenir la propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, revela un endurecimiento en el mal, porque expresa la voluntad de dar curso a la pasión pecaminosa a pesar del peligro de contraer una enfermedad mortal.

Y como tal uso no elimina el riesgo de contagio, su uso en las relaciones homosexuales, por otra parte, constituye un pecado contra la justicia en relación con otros (riesgo de contaminación de los mismos) y un pecado contra la prudencia en relación consigo mismo (riesgo de contaminarse).

Por último, desde el punto de vista objetivo, el uso de preservativos alimenta una industria perniciosa y fomenta la propagación del mito del “sexo seguro”, así como la cultura hedonista que promueve una falsa doctrina acerca de la finalidad de las relaciones sexuales, que pasan a ser vistas como un mero placer egoísta e irresponsable, en lugar de una participación humana en la obra divina de la perpetuación de la especie en el estado matrimonial [23].

B. Falsa aplicación de los principios del “doble efecto” y del “mal menor”

Los moralistas presentan una serie de condiciones que justifican el empleo de estos dos principios, pero la regla básica es que nunca se permite que se desee el mal o usar un medio inmoral para conseguir un bien [24]. Aplicadas al uso del preservativo, en el primer caso se escogería el mal por el mal y, en el segundo, se aceptaría maquiavélicamente que “el fin justifica los medios”.

En ambos casos, se estaría violando el principio primero de la Ley natural, que es el fundamento de toda moral: “se debe hacer y buscar el bien y evitar el mal[25].

Monseñor Michel Schooyans, miembro de la Academia Pontificia para la Vida y profesor emérito de la Universidad Católica de São Paulo, explica de modo cristalino que el principio del “mal menor” no se aplica al uso del preservativo: “En Moral, el principio del mal menor es muy simple. Consiste en decir que si alguien se enfrenta a dos males inevitables [26] debe elegir el menor de ellos. Es casi una cuestión de sentido común. Por ejemplo, volvamos al caso de los preservativos. Tener relaciones sexuales con una persona VIH-positiva, tratando de protegerse con un preservativo, no es algo inevitable. La persona siempre tiene la libertad de no tener ese tipo de relaciones”.[27].

El principio de “doble efecto[28] o “voluntario indirecto”, tampoco es aplicable al caso de los preservativos. Debido a que presupone, en primer lugar, que la acción sea, en sí misma, buena o neutra, por otro lado, que no exista otra alternativa libre de efectos negativos. Como ya se señaló, el uso del preservativo es intrínsecamente malo en sí mismo y siempre existe la alternativa, para evitar el contagio, de abstenerse de tener relaciones sexuales.

C. Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe confirma la enseñanza tradicional

Todo lo anterior fue, afortunadamente, reafirmó una Nota aclaratoria difundida, el 21 de diciembre pp, por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su objetivo era rectificar “interpretaciones no correctas, que han creado confusión” [29] con motivo de la publicación del libro–entrevista con Benedicto XVI, ocasión en la que el Papa habló sólo como doctor privado y no como Sumo Pontífice [30].

Según la Nota, tales interpretaciones falsas “presentan las palabras del Papa como afirmaciones en contraste con la tradición moral de la Iglesia” y “como si se tratara de una ruptura con la doctrina sobre la anticoncepción y con la actitud de la Iglesia en la lucha contra el VIH- SIDA”.

Por el contrario, de acuerdo con la Nota, el uso de preservativos es siempre ilícito, tanto si se utiliza como método anticonceptivo, cuanto si se utiliza como un profiláctico.

En cuanto al uso del preservativo como anticonceptivo, dice la Nota: “La idea de que se puede deducir de las palabras de Benedicto XVI que sea lícito, en algunos casos, recurrir al uso del preservativo para prevenir un embarazo no deseado es totalmente arbitraria y no corresponde a sus palabras ni a su pensamiento”.

En cuanto al uso del preservativo como profiláctico, el párrafo principal de la nota reafirma la doctrina tradicional, en los siguientes términos: “Algunos han interpretado las palabras de Benedicto XVI, utilizando la teoría del llamado “mal menor”. Sin embargo, esta teoría es capaz de interpretaciones engañosas de matriz proporcionalista (cf. Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, párrafos 75-77). Toda acción que por su objeto sea un mal, aunque un mal menor, no puede ser querido lícitamente. El Santo Padre no dijo que la prostitución, haciendo uso del preservativo, puede ser lícitamente escogida como el mal menor, como alguien ha sustentado”. [31].

3. Pedido filial a S. S. Benedicto XVI

En vista de lo anterior, pedimos filialmente al Papa que, en continuidad con la Nota aclaratoria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, adopte medidas eficaces para evitar que en el futuro, altos prelados vuelvan a confundir afirmando ser lícito, o hasta obligatorio, el uso del preservativo en algunos casos, especialmente en el caso de las personas con VIH.

También pedimos que ordene una investigación sobre las responsabilidades en el escándalo –un verdadero sacrilegio– que tuvo lugar en la catedral de Goiás Velho, tomando medidas severas contra todos los responsables. Y que reitere, del modo más categórico, la prohibición de toda y cualquier participación de las organizaciones católicas en programas y eventos, públicos o privados, en los que se haga publicidad y/o se distribuyan preservativos y manuales sobre cómo usarlos.

*     *     *

Al concluir esta declaración, expresamos nuestro pleno acatamiento al Papa y a la Sagrada Jerarquía en materias de Fe y Moral y repetimos lo que Plinio Corrêa de Oliveira afirmaba al tratar de cuestiones teológicas: Si cualquier principio, en el análisis que hemos presentado, se opone en algo al Magisterio tradicional Iglesia, desde ahora lo rechazamos, porque la Fe católica es la luz de nuestros ojos.

En medio de la invasión desenfrenada de la inmoralidad y la creciente confusión de los espíritus, que también alcanzaron a sectores de la Santa Iglesia, continuaremos nuestra lucha en defensa de la castidad, como el fundamento de la familia cristiana, y de los demás valores de la civilización cristiana, poniendo toda nuestra confianza en Nuestra Señora quien, en sus apariciones en Fátima en 1917, aseguró la victoria final de la virtud sobre la corrupción con la promesa: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”

28 de diciembre, Fiesta de los Santos Inocentes.

Notas

:


[1] Las palabras del Papa fueron los siguientes:

Papa Benedicto XVI: No había, en este contexto [viaje a África], dado mi opinión en general sobre la cuestión de los preservativos, pero sólo dije –y eso fue lo que causó un gran escándalo– que no se puede resolver el problema con la distribución de preservativos. […] Es necesario hacer más. Se desarrolló, sin embargo, precisamente en el ámbito secular, la llamada teoría del ABC, que aboga por la Abstinence – Be faithful – Condom (Abstinencia – Fidelidad – Preservativo), siendo este último sólo debe entenderse como una alternativa cuando los otros dos fracasan. […] Puede haber casos concretos y justificados, tales como el uso del preservativo por un prostituto, en los que el uso del preservativo puede ser un primer paso hacia la moralización. […] No es, sin embargo, la manera apropiada para controlar el daño causado por la infección con el VIH. Esta realmente tiene que residir en la humanización de la sexualidad.

Peter Seewald: ¿Significa esto que, en principio, la Iglesia Católica no se opone al uso de los preservativos?

Papa Benedicto XVI: Es evidente que ella no la considera como una solución verdadera y moral. En algún caso, aunque se usa para disminuir el riesgo de infección, el preservativo puede ser un primer paso hacia una sexualidad vivida de manera diferente, más humano. “

[2] Cfr. Questions à … Cardinal Georges Cottier, ancien théologien du Pape, propos recueillis par Jean-Marie  Guénois, Le Figaro, 22 de noviembre de 2010.

En 2005, el cardenal Cottier defendió esta posición (ver Luis Sergio Solimeo y Raymond Drake, The Church’s Infallible and Immutable Doctrine on Contraception Stands Amid Growing Opposition, 18 de marzo de 2005, http://www.tfp.org/tfp -home/books-and-statements-online/the-churchs-infallible-and-immutable-doctrine-on-contraception-stands-amid-growing-opposition.html).

[3] Cfr. entrevista con Darío Menor, La Razón, Madrid, 21/10/2010, http://www.larazon.es/noticia/2083-el-vaticano-matiza-que-las-palabras-del-papa -hijo-en-intercambio-un-revolucionaria.

En 2004, el cardenal belga Godfried Danneels había ido incluso más lejos, convirtiendo esta supuesta autorización en una obligación positiva, al declarar a la televisión holandesa que “cuando una persona que vive con el VIH dice a su pareja: “Quiero tener relaciones sexuales, debe usar el preservativo . (…) La persona debe usar el preservativo para evitar violar el mandamiento que condena el asesinato, además de violar la prohibición del adulterio.” (http://archive.indymedia.be/news/2004/01/79642.html).

[4] El portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, S.J., aclaró que en su entrevista, el Papa habló “en forma coloquial y no magistral” http://visnews-ita (cf. Salla Stampa della Santa Sede. blogspot.com/2010/11/nota-direttore-sala-stampa-parole-santo.html).

En la presentación del libro a la prensa, el arzobispo Rino Fisichella hizo hincapié en que las opiniones allí expresadas no requieren el asentimiento de los fieles, pero sólo el respeto. (Cindy Wooden, Pope’s teaching in new book deserves respect, says Vatican official, The Catholic Telegraph, 23 de noviembre de 2010, http://www.thecatholictelegraph.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1864:popes-teaching-in-new-book-deserves-respect-says-vatican-official&catid=3:world&Itemid=2 ).

[5] En la encíclica Sollicitudo Rei Socialis, el Papa Juan Pablo II insistió en que la doctrina social de la Iglesia es una interpretación a la luz de la Fe de las complejas realidades de la existencia del hombre en la sociedad, a fin de orientar la conducta cristiana, por lo que pertenece al ámbito de la teología moral (véase nº 41).

[6] Véase Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, How is HIV passed from one person to another?, http://www.cdc.gov/hiv/resources/qa/transmission.htm; HIV and AIDS among Gay and Bisexual Men, http://www.cdc.gov/nchhstp/newsroom/docs/FastFacts-MSM-FINAL508COMP.pdf.

[7] Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, Condoms and STDs: Fact Sheet for Public Health Personnel, http://www.cdc.gov/condomeffectiveness/latex.htm.

[8] En lo que respecta al aspecto ideológico de estas campañas, ver el excelente estudio de Monseñor Michel Schooyans [profesor emérito de la Universidad Católica de São Paulo y miembro de la Academia Pontificia por la Vida], y Anne-Marie Libert, Le terrorisme à visage humain (París: Ed de Guibert, 2008).

[9] Cfr. Centers for Disease Control and Prevention, Sexual and Reproductive Health of Persons Aged 10–24 Years — United States, 2002–2007, http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/ss5806a1.htm; Study: Half of Young Americans to Get Sex Diseases, Maggie Fox, Health and Science Correspondent, http://story.news.yahoo.com/news?tmpl=story&cid=571&nci…; Nastasya Tay, UN says AIDS epidemic slows, infections dropping, http://www.ajc.com/health/un-says-aids-epidemic-751864.html.

[10] Cfr. Tara Parker-Pope, “Safer” Cigarettes: A History, http://www.pbs.org/wgbh/nova/cigarette/history.html.

[11] Sirve para contrastar el hecho de que en lugares como Uganda, donde la castidad es promovida como un medio de lucha contra el SIDA, los resultados han sido excelentes. En sus campañas para prevenir el SIDA, los funcionarios de Uganda hacen hincapié en evitar el riesgo, no sólo reducir el riesgo. En otras palabras, el foco central de las campañas es la abstinencia sexual y la fidelidad matrimonial, y no la distribución y el uso de preservativos. Los resultados han sido muy beneficiosas y estimulantes, especialmente entre los jóvenes (cfr. Edward C. Green, Moving Toward Evidence-Based AIDS Prevention, in Thickstun and Hendricks, eds., Evidence that Demands Action, p. 18).

[12] Véase la Declaración de Derechos Sexuales XIII Congreso Mundial de Sexología, Valencia, 1997, enmendado en el reciente congreso de Hong Kong, http://www.dhnet.org.br/direitos/sos/gays/direitossexuais.html. Educação Sexual: Múltiplos Temas, Compromissos Comuns, Mary Neide Damico Figueiró (org.), Universidade Estadual de Londrina, Ministério da Educação, Londrina, 2009, pp. 22-24; http://www.maryneidefigueiro.com.br/pdf/Educacao_Sexual_Multiplos_Temas.pdf, En Campaña por una Convención sobre los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, Entrevista con Susana Chiarotti, en Journal of RedeSaude, N º 24, diciembre 2001, http://www.redesaude.org.br/Homepage/JornaldaRede/JR24/Jornal% 20de%% 20Rede 20n% BA% 2024.pdf; y Jennifer Oriel (Universidad de Melbourne), el placer sexual como un derecho humano: dañinos o útiles a las mujeres en el contexto del VIH / SIDA, 2F2005% 2F31% http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&_udi=B6VBD-4H103M2-2&_user=10&_coverDate=10 _rdoc = 1 & & & _fmt _orig = alto = search & search = & _sort _origin _docachor = d & view = c & = & _searchStrId = 1562188037 y _rerunOrigin = google y _acct = C000050221 y _VERSION = 1 & _userid _urlVersion = 0 & y = 10 = md5 b91ad7679efb9bf1ecf776b59964d9f9 y searchType = a.

[13] Véase la respuesta del Santo Oficio de 06 de abril 1853: Pregunta 1: ¿Es lícito el uso imperfecto del matrimonio, practicado, de acuerdo al caso, de modo onanístico o condomístico (a través del uso de ese instrumento abominable comúnmente llamado ‘condón ? […] Respuesta (Decreto 6, publ 19 de abril..): A 1) Negativo, porque es intrínsecamente malo “. Resp. S. Officii (bajo Pío IX), 06 de abril (19), 1853; De usu onanistico matrimonii (Denzinger 2795, Enchiridion Symbolorum, http://catho.org/9.php?d=byg # c4z).

[14] A ese respecto, Juan Pablo II dijo: “De tal norma [moral] la Iglesia no es, ciertamente, ni el autor ni el juez. (…) La Iglesia interpreta la norma moral y la propone a todos los hombres de buena voluntad, sin esconder sus exigencias de radicalidad y de perfección “(Exhortación Apostólica Familiaris consortio http://www.vatican.va/holy_father/ john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio_po.html;. cf. Pablo VI, Encíclica Humanae Vitae, párrafos 4 y 11).

[15] En lo que respecta, específicamente, a la condena de la contracepción artificial, que “data de los primeros siglos. Son incontestables los textos de Clemente de Alejandría, de San Epifanio, de San Jerónimo, de San Agustín, de San Cesáreo de Arles, de San Martín de Braga, de San Gregorio el Grande, de los Penitenciales, del antiguo Derecho Canónico, de Santo Tomás Santo Tomás de Aquino y otros doctores medievales, del Catecismo Romano, de Sixto V y Gregorio XIV, de San Alfonso María de Ligorio. En el siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, la doctrina que condena la anticoncepción artificial es también firme y sin oposición entre los teólogos y, sobre todo, es sancionada por una veintena de documentos del Santo Oficio y de la Sagrada Penitenciaría, así como por graves pronunciamientos de Pío XI y Pío XII. En vista de la claridad de la Tradición, en la época de Pío XII, los teólogos son unánimes en sustentar que la cuestión estaba cerrada por una definición dogmática del Magisterio ordinario “(A.V. Xavier da Silveira, Pode um católico rejeitar a ‘Humanae Vitae’?, in Catolicismo, n 212/214, agosto-outubro 1968, p. 20).

[16] Véase Aquino, De Malo, XV, a.2 ad.14

[17] Es lo que enseña Pío XI: “Ningún motivo, aún gravísimo, pueden hacer que lo que es intrínsecamente contrario a la naturaleza puede llegar a ser honesto y coherente con la misma naturaleza. Y como el acto conyugal, por su propia naturaleza, está destinado a generar descendencia, aquellos que deliberadamente lo privan de su fuerza y eficacia, actúan contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta”(Encíclica Casti connubii, nº 20) .

Lo mismo afirma Juan Pablo II: “Pablo VI quiso enseñar, al describir el acto anticonceptivo como intrínsecamente ilícito, que la norma moral es tal que no admite excepciones. Ninguna circunstancia personal o social puede o podrá jamás hacer que tal acto sea lícito.”(cf. Discurso de Juan Pablo II de 12 de noviembre de 1988 en II Congreso Internacional de Teología Moral reunido en Roma para celebrar el vigésimo aniversario de la publicación de Humanae Vitae, nº 5).

[18] Tal es la enseñanza de Pablo VI en su encíclica Humanae Vitae (nº 11): “Estos actos, con los cuales los esposos se unen en casta intimidad y a través de los cuales se transmite la vida humana, son, como recordó el reciente Concilio, “honestos y dignos” (cf. Const. Past. Gaudium et Spes, N ° 49); y no dejan de ser legítimos si, por causas ajenas a la voluntad de los cónyuges, se prevé que serán infecundos, porque quedan ordenados a expresar y a consolidar su unión. De hecho, como lo demuestra la experiencia, no siempre se genera una nueva vida en cada acto conyugal. Dios ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos naturales de fecundidad que, por sí mismos distancian los nacimientos. Pero llamando la atención de los hombres a la observancia de las normas de la Ley natural, interpretada por su constante doctrina, la Iglesia enseña que cualquier acto matrimonial debe permanecer abierto a la transmisión de la vida” (cf. Pío XI, Enc. Casti Connubii, 31 de diciembre de 1930, en AAS 22 [1930], p. 560, Pío XII, en AAS 43 [1951], p. 853). “

[19] Véase Antonio Lanza, Pietro Palazzini, Principios de Teología Moral, II, Las Virtudes: “De hecho, es inconcebible que una acción ilícita en sí puede ser accidentalmente lícita debido a circunstancias particulares” (Madrid: Ediciones Rialp, 1958, p. 195).

[20] Véase Santo Tomás de Aquino, Summa I-II, q. 20 a. 2.

[21] Véase Santo Tomás de Aquino, De Malo, Cuestión I, ad 2 arg 3.

[22] “El uso de preservativos en las relaciones sodomíticas participa de la especie que los actos desordenados malos y no es moralmente bueno, sino moralmente malo –no por que introduzca una nueva especie [de pecado], ya que no hay anticoncepción, sino porque el uso de preservativos es entera y formalmente incluido en la voluntad del acto malo, y está por lo tanto contenido en la especie de tal acto”(Steven A. Long, Remarks of Benedict XVI Regarding Condoms, http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1345782) .

A pesar de que intrínsecamente los pecados de sodomía, con o sin preservativos, son moralmente equivalentes, desde el punto de vista extrínseco, el uso del preservativo agrega un nuevo mal: obtener y poseer preservativos causa escándalo, alimenta la industria de la perversión e incita acometer nuevos pecados (Ver Mons. Vincent Foym, A response to Fr. Michael Prieur’s defence of the Winnipeg Statemen, C.I., septiembre de 2005, p. 37, http://catholicinsight.com/online/church/family/article_624.shtml).

[23] Véase Pío XI, Encíclica Casti connubii, N º 6, Juan Pablo II, Familiaris Consortio, n º 14.

[24] Véase San Pablo, Epístola a los Romanos 3.8.

[25] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I-II, q. 94, a. 2. Véase también Mons. Giuseppe Graneris, entrada Effect, Double, p. 448; Fr. Ludovico Bender, O.P., entrada Lesser Evil, Choice of, p. 705; e Mons. Pietro Palazzini, entrada Tolerance, pp. 1236-1238, todos em Francesco Card. Roberti e Mons. Pietro Palazzini, Dictionary of Moral Theology (Westminster, Md.: The Newman Press, 1962); Antonio Lanza e Pietro Palazzini, Principios de Teologia Moral (Madrid: Ediciones Rialp, S.A., 1958, vol. I, pp. 152-153).

[26] “La elección del mal menor no es lícita sino cuando no hay ninguna otra alternativa posible y donde los males producidos son inevitables; sólo entonces está permitido elegir entre ellos el mal menor” (cf. Conseil Pontifical Pour la Famille, Lexicon de termes ambigus et controversés sur la famille, la vie et les questions éthiques, p. 871).

[27] Véase Michel Schooyans et Anne-Marie Libert, Le terrorisme à visage humain, Paris: F.-X. de Guibert, 2a ed., 2008, pp. 173-179.

[28] Se trata de una acción voluntaria que tiene dos efectos, uno bueno y otro malo (desde el punto de vista moral). A veces, sin desear el efecto malo, se puede tolerarlo; como en el caso de los sedantes que se utilizan para aliviar a los enfermos terminales (efecto bueno), a pesar de que disminuyan la conciencia y aceleren la muerte (efecto malo). Cuatro son las condiciones requeridas por la Moral para que una acción de doble efecto sea lícita: a) la intención debe ser recta, b) la acción debe ser, en sí misma, buena o neutra, c) el efecto bueno no puede ser una consecuencia del efecto malo; d) no debe haber otra solución alternativa que no produzca el efecto malo, y en todo caso, el buen efecto debe ser de tal magnitud que justifique la tolerancia del mal efecto (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa II-II q.64 a. 7; Pío XII, Discurso del 24 de febrero de 1957; Conseil pontifical pour la famille, Lexicon de termes ambigus et controversés sur la famille, la vie et les questions éthiques,, p. 99).

[29] El carácter coloquial de la libro– entrevista se prestó, hasta cierto punto, para dicha confusión al no utilizar el lenguaje técnico de los manuales de teología moral, un hecho que fue puesto de relieve por el portavoz del Vaticano, durante la presentación de Luz del Mundo a la prensa: “La contribución que el Papa quiso dar no es la de una discusión técnica, con el lenguaje científico de los problemas de moral. Ese no es el objetivo de un libro de este tipo: no quiere obstaculizar la labor de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por eso, no usó “mal menor”, “doble efecto” u otras fórmulas clásicas específicas, sino quiso usar un lenguaje muy coloquial y que todo el mundo pudiera entender”. (http://www.radiovaticana.org/radiogiornale/ore14/2010/novembre/10_11_23.htm).

[30] Es clásica la distinción en la Teología cuando el Papa habla como Supremo Pontífice y cuando lo hace como un teólogo particular. Es sólo en la primera condición que el Papa está protegido por diversas formas de asistencia divina, mientras que en el segundo no se distingue de otros teólogos y es, tanto cuanto ellos, sujeto a errores (véase el cardenal Charles Journet, The Church of the Incarnate Word, vol. I, pp. 438-439).

[31] Lamentamos que la Nota haya perdido una excelente oportunidad para reafirmar con mayor claridad que: a) incluso en un contexto de pecado (adulterio, fornicación o prostitución heterosexual), el preservativo añade un nuevo tipo de pecado (onanismo) al pecado de lujuria; b) en el caso de las relaciones sodomíticas, en sí mismas antinaturales, el uso del preservativo agrega una malicia extrínseca colateral(escándalo, enriquecimiento de la industria de la corrupción, el fomento de nuevos pecados, etc) .

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03/01/2011 | Por | Categoría: Anticoncepción
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