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El aborto, una cuestión de conciencia

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En el día de ayer, la senadora UDI, Evelyn Matthei, junto con el senador socialista Fulvio Rossi, repusieron el llamado «aborto terapéutico» en Chile. Se trata de una indicación al Proyecto de Derechos y Deberes de los Pacientes, que permitirá el aborto terapéutico en caso de inviabilidad del feto. El Proyecto, enviado por el gobierno de Michelle Bachelet en 2006, está en discusión en la Comisión de Salud del Senado.

[columnlayout][columncontent width=»50″]La senadora declaró: «Vengo pensándolo hace tiempo y he decidido presentar una indicación que permita que un equipo médico decida que si un feto no tiene viabilidad de vida, el embarazo se pueda interrumpir. No tiene ningún sentido continuar con un embarazo así, porque es un sufrimiento innecesario«.([1])

Por su parte, informa La Tercera: “Fulvio Rossi, Guido Girardi y José Antonio Gómez alistan un proyecto que presentarán la próxima semana y que busca la legalización de la interrupción del embarazo cuando exista riesgo de vida de la madre, un feto inviable o un caso de violación”.([2])

Vamos a ver que esta iniciativa, conscientemente o no, sigue estrictamente la táctica de los activistas abortistas.

1. Utilización de un caso emotivo. En este caso, ha sido el testimonio de la periodista Mónica Pérez en el programa A/Z de TVN. La introducción de una emoción desordenada de alguna manera bloquea la razón y el sentido moral.

2. Se aboga aparentemente por una excepción. En realidad, la introducción del aborto en la mayoría de los países se realizó de manera paulatina. Es decir, primero el aborto terapéutico; después se amplían los casos y, finalmente, es la liberación total de este crimen.

3. Se presenta el aborto como una cuestión de justicia y un problema de salud, excluyendo el gravísimo problema moral.

* * *

La introducción del aborto en Colombia contiene lecciones que nos muestran lo que debemos evitar a toda costa. Así impediremos que en nuestro País se cometa el gravísimo pecado de la aprobación de una legislación criminal

Dejemos la palabra a Mónica Roa, activista pro-aborto colombiana, la cual consiguió la aprobación del aborto en su país.

En el Seminario Internacional Aborto, Derechos, Subjetividad y Poder, realizado el 4 de agosto de 2006 en Riobamba, ([3]) la activista explicó la táctica que empleó para conquistar la opinión pública de Colombia, análoga a la que se podría elaborar en un cuartel general de ejército para conquistar un país.

“Utilizamos tres estrategias fundamentales: un cambio en los términos del debate. La segunda es un cambio en la instancia frente a la cual se está dando el debate, y la tercera es un cambio frente a los actores que están participando en el debate”.

Cambio en los términos del debate

Lo que nosotros hicimos primero fue estudiar cuáles eran los términos en que se venía dando el debate (…) Ahí vimos que el debate siempre era de moral y religión. Nosotros lo cambiamos radicalmente. Tratamos que el aborto siempre fuera visto como un problema de salud pública, derechos humanos y equidad de género”.

[/columncontent][columncontent width=»50″]“Desde un primer momento enmarcamos el debate precisamente como una violación al derecho a la vida, a la salud y a la integridad de las mujeres.

Equidad de género – discriminación.

“Como lo dice el Código de Ética encargado de monitorear la Convención para eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) no hay ninguna práctica médica que sea necesitada sólo por los hombres que esté considerada un delito. Pero una práctica en salud que las mujeres sí necesitan se considera un delito. Por lo tanto aquí hay una clara discriminación” (sic!).

Justicia social

Otro argumento que se une perfectamente con la justicia social (…) es cuando las mujeres tienen recursos. Esas mujeres con recursos pueden pagar un médico privado o viajar a otros países donde el aborto sea legal sin ningún problema. Son las mujeres con escasos recursos (…) las que realmente terminan pagando incluso con su vida, la total penalización del aborto (…).

“Entonces, esa fue la manera como cambiamos los términos del debate”.

Cambio de los actores

Obviamente como el debate era originalmente religioso, los periodistas a las primeras personas a las que iban a entrevistar cuando había algún debate o alguna noticia era a representantes de la Iglesia Católica. Era la fuente principal para los periodistas.

Logramos que eso cambiara diversificando, democratizando los actores. Obviamente cuando hablamos del aborto como un tema de salud pública, los expertos en salud pública tienen cosas importantes que decir. Los médicos, los grupos feministas, aunque a veces tienen posturas igual de radicales que la Iglesia. En este caso, yo adopté una posición moderada, en donde simplemente pedía la despenalización del aborto en los casos más extremos, donde estaba en riesgo la vida o la salud física y mental de la mujer por casos de violación, incesto o cuando hay malformaciones fetales graves«.

Frente a esta situación, el Episcopado colombiano tuvo una reacción de aparente desconcierto: algunos prelados tuvieron reacciones enérgicas, pero fueron desautorizados por otros que no deseaban que hubiese polémica; otros hablaron de excomunión de los abortistas, pero nadie llegó a formularla; otros convocaron a manifestaciones improvisadas, que resultaron un fracaso; y la mayor parte se quedó callada. Y si en algo coincidieron los Pastores fue en consentir que la polémica se situase en el aspecto jurídico, y no en el religioso y moral, con lo cual perdieron casi toda la fuerza de sus argumentos y mucha de la influencia movilizadora sobre el pueblo católico. [/columncontent][/columnlayout]


[1] La Tercera, 13/12/2010

[2] ibid

[3] Auditórium de la Cámara de Diputados – Congreso Nacional, Riobamba, Capital. 3 y 4 de Agosto de 2006. Panel “Diferentes estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito”. Ponencia de Mónica Roa.

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16/12/2010 | Por | Categoría: Aborto
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