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¿Por qué luchar contra el aborto legal?

Con la legalización del aborto la lucha en Chile no termina. Son numerosos los países que nos dan el ejemplo del combate contra esa ley inicua. Otro tanto debemos hacer en Chile.

Las leyes tienen un valor educativo o deseducativo enorme en la vida de los pueblos y en la formación de la conciencia de las personas

Las leyes tienen un valor educativo o deseducativo enorme en la vida de los pueblos y en la formación de la conciencia de las personas

Muchos hombres y mujeres de buena voluntad trabajan intensamente para prohibir el aborto o para impedir su legalización. Consideran que es un tremendo mal para la sociedad el que el aborto llegue a ser admitido, despenalizado-legalizado, incluso financiado con dinero público.

Pero no faltan personas que afirman que no vale la pena dedicar tantas energías a combatir las leyes abortistas, sino que habría que invertirlas de otra manera. ¿Por qué? Porque el aborto, ilegal o legal, existe por falta de amor, de apoyo, de principios éticos profundos. Según estas personas, que dicen defender el derecho a la vida de los hijos no nacidos, habría que dejar las batallas legales, que normalmente son perdidas ante una clase política cada vez más vacía de principios éticos, para concentrar los esfuerzos en crear una cultura de la vida y para la vida, de la paternidad y de la maternidad, del amor y del respeto.

El razonamiento es sugestivo, pero engañoso. Tiene elementos verdaderos, pero olvida aspectos importantes de la vida de los pueblos y del sentido de la ley.

Es verdad que una ley que permite el aborto no “obliga” a nadie a abortar. Es verdad que ante el aborto legalizado (o despenalizado) una mujer que empieza su embarazo jamás pensará en abortar si ama a su hijo, si cree que Dios es el origen de la vida, si tiene principios sanos, si considera que por encima del egoísmo están la justicia y el amor. Es verdad que las leyes en favor del aborto seguramente tendrán un efecto mínimo en las convicciones de quienes (y no son grandes números) pertenecen a los distintos grupos y movimientos pro-vida (pro-life).

Pero también es verdad que las leyes tienen un valor educativo o deseducativo enorme en la vida de los pueblos y en la formación de la conciencia de las personas. Una ley que permite una injusticia tan grave como la del aborto hiere en lo más profundo de su ser a un pueblo y a miles de personas que se dejan desorientar fácilmente, porque pensarán: si algo es legal no debe ser tan malo, o incluso tal vez sea algo bueno.

Una madre está llamada, como todo ser humano, a amar y darse a los demás, pero de un modo mucho más intenso a cada uno de sus hijos

No podemos olvidar nunca que la ley, para ser justa, debe señalar y perseguir los delitos más graves con penas adecuadas a los mismos. Despenalizar el delito es, simplemente, legalizarlo.

Como bien saben los especialistas del derecho, un delito no castigado se convierte en “no delito”, empieza a ser algo aceptado como correcto en la vida social. Legalizar un delito despenalizándolo (o incluso a través de una ley plenamente legalizadora) daña enormemente las relaciones humanas y destruye en lo más profundo el tejido social.

¿Podríamos imaginar un estado que despenalice los robos de pequeñas cantidades de dinero? Tal despenalización no hará que las personas honestas roben, es verdad. Pero herirá enormemente a víctimas de pequeños robos que verán cómo son robados algunos de sus bienes ante la indiferencia de un estado que acepta como algo “no punible” un delito contra la propiedad. El robo es siempre robo, es un delito, aunque lo robado sea simplemente una caja de caramelos, un bolígrafo o unas pocas monedas del bolsillo.

Vale la pena luchar contra el aborto

Por eso vale la pena luchar contra el aborto a todos los niveles: individual, familiar, local, regional, estatal, internacional. Vale la pena combatir las ideas y los comportamientos que llevan a miles de mujeres, cada año, a destruir la vida de sus hijos no nacidos. Vale la pena promover una cultura de la vida en la que la sexualidad sea vista en toda su riqueza y protegida de cualquier tipo de abuso, en la que el matrimonio y la familia sean el lugar de acogida de la vida, en la que cada hijo sea visto como un tesoro de valor infinito.

Por lo anterior, también vale la pena, precisamente para fomentar la cultura de la vida, luchar firmemente contra cualquier ley que trivialice el aborto como si fuese algo plenamente normal, incluso como si fuese un “derecho”, cuando en el fondo se trata de uno de los delitos más graves que puedan darse en el mundo. Porque destruye la vida de un hijo completamente indefenso. Porque va contra la conciencia de una madre que está llamada, como todo ser humano, a amar y darse a los demás, pero de un modo mucho más intenso a cada uno de sus hijos. Porque aniquila la ética profesional de cientos de médicos y profesionales de la salud que deben servir la vida, no destruirla. Porque adormece a la sociedad al reducir el sexo y la procreación a caprichos en los que siempre se pueden evitar “consecuencias indeseadas”, al haber dado permiso de asesinar con una facilidad fría y despiadada a los hijos que no sean acogidos con amor.

Defender y promover la cultura de la vida implica, por lo tanto, combatir con todas nuestras energías el aborto: el ilegal (siempre será ilegal por ser injusto), y el mal llamado “legal”, que no dejará de ser un crimen aunque esté apoyado por leyes inicuas.

Luchar contra las leyes abortistas es mucho más que una buena estrategia contra el aborto: es un deber de todo ciudadano que quiera construir un estado justo y un mundo capaz de respetar y tutelar el derecho básico de la convivencia social, el derecho a la vida.

Autor: Fernando Pascual

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21/08/2017 | Por | Categoría: Aborto
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7 Comentarios to “¿Por qué luchar contra el aborto legal?”

  1. esto nos traerá mucho dolores, ahora entramos en el grupo de los paises sin ley de DIOS,AHORA SOMOS IGUALES A TODOS ESOS PAISES QUE PERMITEN EL CASAMIENTO ENTRE DOS IGUALES ,QUE ADOPTEN HIJOS INOCENTES DE LO QUE LE DEPARA LA VIDA CUANDO SE DEN CUENTA EN QUE TIPO DE “FAMILIA”ESTAN**TENGHO MUCHO MIEDO DE LO QUE DIOS NOS ENVIE,,,YA NO SOMOS DIFERENTES……

  2. Silvio Avilez Gallo dice:

    Comparto plenamente lo esencial del artículo, pero en esta ocasión deseo referirme a un punto específico:Que alguien tenga la bondad de explicarme o aclararme en qué consiste el aborto “terapéutico”. Hasta donde entiendo por la lógica del idioma castellano, una terapia es un tratamiento para corregir o mejorar una enfermedad o dolencia. ¿Es el embarazo una enfermedad o una dolencia? En caso afirmativo, ¿en qué consiste el tratamiento o el alivio de la dolencia?
    En ambos casos el método utilizado se traduce en la eliminación de un ser vivo. En ese caso es peor el remedio que la “enfermedad”. Fuera que se trata de un delito criminal, sería como si a un paciente afectado por la fractura del antebrazo el médico decidiera amputarle la parte fracturada como solución para corregir la fractura o mejorar su condición.
    ¿Cómo se define el aborto terapéutico en el proyecto de ley? Quedo a la espera que alguien me ayude a aclarar mi confusión.

  3. MARIZA SANTIAGO dice:

    Me duele mucho por el pueblo chileno, yo soy salvadoreña y tambien estamos en esta lucha contra el mismisimo demonio, como es posible que para los culpables no hay pena de muerte y para el inocente se la impongan, verdaderamente el mundo va al reves porque vida es vida y es ley natural, nuestro Dios es un Dios de amor y de vida no de muerte , nosotros en mi pais estamos luchando contra todo y contra todos porque el negocio millonario del aborto compra voluntades y creencias, obvio de gente que lamentablemente estan en el gobierno y que no tienen ni preparacion academica, ni moral, es triste ver como toman decisiones tan aberrantes, la vida humana se respeta y se protege, aqui lo que hacen es proteger al criminal y dar rienda suelta a la sexualidad venga de donde venga, no hay educacion ni sexual ni de moral, todo es a la ley del mas fuerte y despiadado, pero igual que uds, nosotros no nos cansaremos de luchar contra el aborto, sigan luchando porque la vida se defiende siempre, mis mejores deseos para todos uds.

  4. Martin Viano dice:

    Felicitaciones por el articulo. Muy oportuno. Es necesario anclar por asi decir en la mentalidad publica que “no hay acto de mayor discriminacion y de violencia que decidir quien nace y quien no” dado que la existencia de vida humana desde el primer instante de la concepcion es un hecho cientifico y experimental. Saludos desde las orillas del Rio de la Plata.

  5. Maria de la Luz Alvarez Marin dice:

    Lamento profundamente que se haya aprobado una ley que permite asesinar a un indefenso y lo planteado en este artículo sigue siendo válido. No nos podemos quedar de brazos cruzados sin hacer nada, aceptar sin más. Hay que demostrar que la cultura de la vida está vigente y seguirá ofreciendo dignidad y valor a la vida humana . Hemos perdido una batalla pero no la guerra.

  6. Álvaro Gallón Rodríguez dice:

    La maternidad en cualquier circunstancia es un estado privilegiado donde la mujer debe ser objeto de apoyo religioso y moral, consideración y afecto por parte de su familia, del clero, las instituciones de salud y la sociedad en general.

    Mucho se habla del crimen contra el niño no nacido, poco del grave daño que el aborto le causa a la mujer. La ley de legalización del aborto es un delito contra la salud de la mujer y su derecho a una vida digna.

    Según la Real Academia de Obstetricia de Inglaterra, las mujeres que abortan tienen altísimas posibilidades de sufrir enfermedades psiquiátricas graves y permanentes. Los cuales se conocen como Síndrome Post-Aborto (SPA). La enfermedad más frecuente es el Trastorno Afectivo Bipolar (TAB), prevaleciendo la aparición del estado maníaco depresivo con una periodicidad aproximada de cada tres meses, a pesar del tratamiento médico.

    El Síndrome Post-Aborto puede tardar años en manifestarse debido a los mecanismos de defensa del cerebro contra las enfermedades mentales. Según el doctor Juan Cardona, psiquiatra de la Real Academia de Medicina de Valencia: «después del trauma que supone el aborto se deteriora la afectividad, la capacidad de querer, la voluntad, y todo lo demás viene en cascada a lo largo de los años».

    La mujer que aborta queda incapacitada para realizar un matrimonio estable y ofrecer una buena educación a los hijos. La doctora Emily Milling halló que el 85% de las mujeres que recurrieron al aborto no lograron mantener una relación matrimonial más allá de un año y el 75% sufrieron de TAB. El 60% de los niños nacidos de madres que en su pasado fueron abortistas sufren de distintas enfermedades nerviosas.

    El doctor Phillip Ney, psiquiatra infantil de la Universidad de British Columbia, descubrió que el aborto aumenta el desprecio y el maltrato de la madre por los otros hijos ya nacidos o que nacen después de este suceso. En el 95% de los casos donde la violencia intrafamiliar es causada por la mujer existe un aborto antes del matrimonio.

    Los investigadores finlandeses Speckhard y Vaughan constataron que la tasa de suicidio en el año posterior al aborto era tres veces más alta que la media femenina mundial.

    Los organismos como Planned Parenthood que promueven el aborto han reconocido la existencia de secuelas psicopatológicas graves en el 91% de las mujeres que recurren al aborto.

  7. Felix dice:

    Dado el avasallamiento que hemos sufrido de parte de las “mayorías” liberales, relativistas, agnósticas, y carentes de todo principio cristiano, para quienes inspiramos la vida en los valores cristianos; efectivamente hoy debe comenzar nuestra lucha. De no hacerlo les habremos concedido mansamente, un espacio a quienes por lo demás no se detendrán aquí, porque a estas alturas comprenderán, ellos seguirán luchando para ganar más territorio, conquista tras conquista. Esto se ha ido demostrando por ejemplo con la ley de unión en pareja que pretendió ser una ley aplicada independientemente del género de quienes se acogieran a ella, la que siempre supimos, buscaba ganar conquistas para finalmente obtener el matrimonio igualitario y con esto será imposible evitar la adopción y posiblemente otras aberraciones que van destruyendo el concepto de familia.
    Igual camino tomará esta ley de aborto. Recuerden en pocos años más, con lo ya ganado, estos grupos, quizás “mayoritarios”, darán su lucha para extender esta ley a cualquier causal, con el mismo argumento que hoy utilizan para la actual ley aprobada por este Tribunal “Constitucional”, cuál es, que lo qué hay dentro del vientre durante el embarazo no es vida, y que la mujer es dueña de su cuerpo, por lo tanto podrá hacer con él, lo que le plazca. Por favor recuérdenlo en pocos años más.
    Finalmente, no puedo resistirme a expresar mi pesar por cómo la ideología impuesta, ha ido permeando a nuestro sistema politico y jurídico, infiltrado quizás en forma planeada, por grupos y logias anticristianas de ambigua actuación moral en nuestra sociedad. Creo firmemente que las leyes no sólo regulan nuestros rangos de actuación, sino también dan señales gubernamentales inequívocas de valores a la sociedad. Es así que cuando una ley permite el divorcio por ejemplo, institucionaliza el debilitamiento de la familia y por ende de toda la sociedad.
    Así mismo, cuando legaliza el aborto, aunque engañosamente por ahora se aplique solo para tres causales, la señal de estado es que la vida dentro del vientre no tiene ningún valor. Cuando el Estado da estas señales, es cuando debemos iniciar la lucha para frenarlas, y en algún momento de la historia, revertirlas. Esa lucha debemos darla AHORA.
    Termino: “No da lo mismo a quienes elijamos en nuestro parlamento, y este es un frente importante para luchar por nuestros valores, además de otros frentes, como lo son la fe y la oración.

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