Comparta

El Gobierno decretó sentencia de muerte para los colegios de nuestros hijos

Esto, que es un absurdo, es el objetivo de la Reforma Educacional propuesta por el Gobierno, porque asfixiará a la educación particular subvencionada y la pasará a las manos del Estado, el cual impartirá la ideología del momento, como y cuando quiera.

¡Esto dañará gravemente la educación de nuestros hijos o nietos! Y, las consecuencias se notarán cuando ya no haya vuelta atrás.

¿Y el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos? De eso, ni una palabra, pese a que la mayoría escogió para sus hijos la enseñanza particular.

¡No, esto no lo podemos aceptar!

La ideología socialista quiere quitarle a las familias la ventajas que con esfuerzo pudieron conseguir de una mejor educación para sus hijos. Esto, por afán igualitario que busca nivelar por abajo a la fuerza, en vez de ayudar a los más necesitados a subir y progresar.

De “calidad” sólo tiene el nombre. En realidad, no pasa de una nueva ENU, o sea, una intervención despótica y arbitraria del Gobierno socialista para imponernos su doctrina totalitaria y anti cristiana.

¡Basta!

Ud. y yo queremos una educación diversificada, a nuestro alcance y con posibilidad de cuidar sus contenidos.

Es nuestro derecho; a él no renunciamos y lo defenderemos

Por eso le pido que envíe hoy mismo la carta que sigue a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, que está discutiendo el Proyecto.

¡Es urgente!: el Gobierno estableció “suma urgencia” al Proyecto, para obligar a los congresistas a legislar a la carrera. Es decir, si no actuamos ahora, después será tarde. El futuro de sus hijos y de los hijos de sus hijos depende ahora de su participación.

Seamos miles de familias que hagamos oír nuestra voz. Es un grave deber de conciencia delante de Dios y de nuestros propios hijos.

PS: No se trata sólo de un nuevo Transantiago, se trata de nuestros niños. Defendámoslos ahora.
Print Friendly, PDF & Email
05/10/2014 | Por | Categoría: Revolución Cultural
Tags: , , , ,

Deje su comentario