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¡No dejemos morir la cortesía!

El egoismo es la negación de la vida en sociedad

¿Se acuerda Usted todavía de que la palabra cortesía existe?

Si efectivamente, los tiempos que corren no son muy aptos como para tener presente este concepto, y menos todavía para practicarlo.

Sin embargo creo que debemos hacer un esfuerzo para salvar esto que hoy día se podría considerar como “un enfermo terminal”

La importancia de la cortesía se comprende cuando se considera que todos somos criaturas de Dios, que nos mandó amar al prójimo como a nosotros mismos (bien entendido por amor a El). Por otro lado, la vida social se torna más llevadera en este valle de lágrimas, que está lleno de sinsabores y disgustos. Esto se parece a cuando hacemos una mudanza de casa y envolvemos la vajilla y los cristales en unos papelillos, aparentemente inútiles. Pero esos papelillos, hacen que los objetos no se quiebren. Así es la cortesía en las relaciones humanas, “los papelillos” que ayudan a disminuir fricciones y golpes.

Con los buenos modales brillan las cualidades de todos

Más un espíritu que unas fórmulas

No se trata aquí de buscar formulas rebuscadas en viejos manuales. Todos sabemos ser amables, e incluso muy amables cuando queremos. Eso nace del espíritu y no de manuales.

Una sonrisa, un ceder el paso, un saludo amigable, ayudar a alguien a llevar un paquete, son cosas que están al alcance de todo el mundo. Y sin embargo cada día están más ausentes de nuestra sociedad, en que lo que se privilegia son los derechos individuales, la preocupación enfermiza con los propios intereses, y por qué no darle su nombre: el egoísmo más desatado. Y lo sabemos, el egoísmo es la negación de la vida en sociedad. Precisamente la Iglesia católica al civilizar a tantos pueblos bárbaros, enseñó que la caridad cristiana consiste también en renunciar por amor a Dios, incluso a ciertos derechos que uno tiene.

La cortesía parece no estar de moda, pero…nunca es tarde cuando la dicha es buena… podemos comenzar hoy.

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27/11/2016 | Por | Categoría: Ideal de sociedad
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4 Comentarios to “¡No dejemos morir la cortesía!”

  1. Excelentes los artículos que permanentemente publicitan, nos ayudan a reforzar nuestros principios como también hacer conciencia que los valores fundamentales inculcados por nuestros padres y reforzados por una educación cristiana son inamovibles. en lo referente a la vida y la familia principalmente
    hoy estamos en la contingencia y estas ayudas contribuyen a pararnos con argumentos sólidos y fundamentados frente al clima de confusión y error que circunda en todos los ambitos
    muchas gracias – Acción Familia

  2. Jorge Gutiérrez dice:

    Hola a todos:
    Una de las luchas que mas terreno ha ganado el Marxismo es en los buenos modales: sucede que desde la perspectiva Gramciana las buenas maneras y conductas no son mas que una imitación realizada por las clases populares de las Clases altas, que a su vez conforman el “bloque hegemónico” y que se traduciría en una dominación mas encubierta. Lo innato, en tal casi, serían las malas maneras y la vulgaridad, lo impuesto por el “bloque hegemónico”: la cortesía, la consideración y los buenos modales. De ahí que en la Rusia Soviética, especialmente en sus primeros años, los buenos modales casi se extinguen por ser “burgueses” (curiosamente el politiburó lo siguió practicando entre ellos) y ni hablar del desmedro total que sufrió la norma docta del lenguaje ruso, que sufrió una herida que aún sangra.
    Pero los buenos modales surgen no como dominación, si no como un profundo respeto hacia el otro, considerado como un par en el ser humano, como un hijo más de Dios que nos ama de igual manera. Ese es el espíritu, el verdadero, el único espíritu que rigen los buenos modales. Saludos.

  3. María Portero dice:

    Renunciar incluso a nuestros derechos……… “por amor a Dios”, esta última frase da sentido a la primera y la fortalece totalmente. No es fácil distinguir cuándo lo hacemos por amor a Dios y no por sumisión con un sentimiento de falta de dignidad; pero ese es el reto ser generosos de corazón y lograr que nuestra naturaleza sea consciente de la necesidad de ser cortes, más allá de darse a los demás, tener la firme convicción que ese comportamiento nos permite ser felices y convivir con los demás en paz y armonía. La cortesía no es una debilidad es una gran fortaleza..!

    Gracias por el tema tan acertado y necesario en la actualidad.

  4. Fernando Represas dice:

    Totalmente de acuerdo. Saludos !!!

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