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La arquitectura de la felicidad

McDonalds en Victoria Street
Hace algunos años, cogido por una fuerte lluvia, teniendo que matar el tiempo destinado a un almuerzo con un amigo que no apareció, estando en la Victoria Street (Londres), me refugié en un bloque de granito, con vidrios ahumados, donde se encuentra la sucursal del McDonald’s, en el barrio de Westminster. El ambiente en el interior del restaurante era triste y pesado. Los clientes comían solos, leyendo periódicos o mirando los azulejos azules, masticando inexorablemente, sin elegancia, dando la impresión de que comparado este modo de comer con la atmósfera de un establo éste parecería tratable y de buenas maneras.

La decoración tornaba poco a poco absurdas ideas tales como: las personas pueden ser a veces generosas, sin esperanza de retribución; las relaciones personales pueden, tal vez, ser sinceras; tal vez vale la pena vivir la vida…

El verdadero talento del McDonald’s consiste en generar ansiedad. La fuerte iluminación, el ruido intermitente de las papas congeladas cayendo en el aceite hirviendo, el trabajo frenético de los mozos era una invitación a pensamientos de soledad y de falta de sentido de la existencia, puesta en un universo caótico y violento. La única solución era continuar comiendo con la esperanza de compensar el malestar causado por el lugar en el cual se estaba.

Catedral católica de Westminster
Sin embargo, mi comida fue perturbada por la entrada de unos 30 jóvenes finlandeses, de una altura no plausible. El choque causado en ellos por el hecho de estar tan al Sur, cambiando las nieves glaciales por una simple lluvia, los dejaba eufóricos. Ellos expresaban esa euforia sacando de un recipiente gran cantidad de pajitas, cantando en voz alta, subiéndose a la espalda unos de los otros, para confusión de los empleados, que dudaban entre prohibir ese comportamiento o respetarlo, en caso ese comportamiento fuese promisorio de apetito voraz.

Incitado por los finlandeses a dar a mi comida un fin precipitado, dejé mi mesa, dirigiéndome a la plaza adyacente, donde noté, por primera vez, las líneas bizantinas,

Penetré en un atrio cavernoso, inmerso en la oscuridad...
incongruentes pero imponentes, de la Catedral de Westminster, con su campanario de ladrillos rojos y blancos, elevándose a ochenta y siete metros dentro del espeso fog de Londres.

Impelido por la lluvia y por la curiosidad, penetré en un atrio cavernoso, inmerso en la oscuridad, dentro de la cual brillaban mil velas votivas, sus sombras doradas parpadeando sobre mosaicos y esculturas de la Vía Sacra. En el aire, perfume de incienso y murmullo de oraciones. Pendiendo del techo, en el centro de la nave, un crucifijo de diez metros de alto. En torno al altar principal un mosaico representa a Cristo en su trono celeste, cercado de ángeles; sus pies reposan sobre un globo mientras sus manos sostienen un cáliz trasbordante de su sangre.

...dentro de la cual brillaban mil velas votivas, sus sombras doradas parpadeando sobre mosaicos y esculturas de la Vía Sacra.

El ruido constante de la calle cedía lugar al silencio y a la emoción inspirada por lo sublime. Los niños permanecían acurrucados junto a sus padres y miraban en torno de sí con encantada reverencia. Los visitantes hablaban bajo instintivamente como si estuviesen inmersos colectivamente en un sueño del cual no querrían salir. El anonimato reinante en la calle era aquí asumido por una peculiar especie de intimidad. Todo cuanto existe de serio en la naturaleza humana parecía llamado a la superficie: pensamientos sobre la limitación y lo infinitamente grande; sobre la contingencia y la sublimidad. Una escultura en piedra ponía de relieve todo lo perecible y destinado a la insensibilidad y reencendía en el alma del deseo de vivir de acuerdo con esas perfecciones.

Después de algunos minutos en la Catedral, toda una serie de ideas que, allá fuera serían inconcebibles, asumían apariencias de racionabilidad. Bajo la influencia de los mármoles, de los mosaicos, de la oscuridad y del incienso, parecía enteramente probable que Jesús fuese el Hijo de Dios y que hubiese caminado sobre el Mar de Galilea. En presencia de imágenes de alabastro de la Virgen María, puestas delante de un encadenamiento rítmico de mármoles rojos, verdes y azules, ya no era sorprendente que un ángel pudiese en cualquier instante bajar a través de los densos cúmulos londinenses, entrar por una de las ventanas de la nave, hace sonar una trompeta dorada y anunciar, en latín, un próximo acontecimiento celestial.

Conceptos que parecerían propios de un demente a cuarenta metros de distancia de aquél lugar, en compañía de un grupo de adolescentes finlandeses y ollas espumantes de aceite para freír, esos conceptos adquirían ahora, en virtud de un trabajo de arquitectura, un sentido supremo y majestuoso.

Alain Botton, in “The Architecture of Happiness”

13 mar 2012 | por | Tema: Ambientes Costumbres, Destacados

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    5 comentarios
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    1. ¡Que dolor tan grande!, llegar a lo que el “pecado”, nos ha llevádo…..aborto, destrucción de la Famila, separaciones sin pensar en los hijos, “yo tengo derecho a rehacer mi vida”, ¿y los hijos?, uniónes homosexuales… esta es la consecuencia de una Vida sin Valores, palabra muy manoseada, debémos decir “una Vida SIN DIOS”, debémos meditar seriamente cuál Es la Verdad, y quién busca la Verdad, la encontrará…y esa es la única la de Jesucristo, levantado en el madero de la Cruz, muriéndo por cada uno de nosotros, y pagando por cada pecado cometido, incluso el más leve…esas mentiras blancas, son mentiras!!!, ¡¡¡Somos o no somos!!!, Meditemos profundamente nuestras vidas, y somos como ese Publicano que decía “Señor, gracias porque no soy cómo ese pecador de atrás”, y el hombre, arrepentido profundamente de su malad, le decía al Señor, “Perdón Señor, me arrepiento de mis ofensas hacia ti”, ¡qué diferencia!, ¿cuál somos?.

    2. El estresse y agitación de la vida moderna ha levado muchas personas a la infelicidad y incluso a las doenças mentales. Hay que buscar formas más amenas y naturales de se vivir.

    3. Es la misma tactica que han empleado en Venezuela, aprueban a la fuerza y en poco tiempo las leyes justo antes de alguna temporada de descanso, o fiesta, cuando la gente tiene la guadia baja y no tiene tiempo o animo de hacer mucho para contrarestar dicha accion.

      En lo personal me parece que la intencion de estas leyes no es hacerle bien a la sociedad mexicana, sino imponer un modelo socialista que la gente en general sabe dañino. Por ejemplo, los homosexuales que reconocen serlo varia entre el 1% y 3% de la poblacion en la mayoria de los paises, un porcentaje muy pequeño de la sociedad, demasiado pequeño y exigente para que sea la sociedad la que tenga que adaptarse a ellos.

      Es exactamente el mismo conjunto de leyes que Rodriguez Zapatero instauro en España al inicio de su gobierno y los propios españoles reconocen que la experiencia ha sido decepcionante, son muy pocos los homosexuales que se han casado y los matrimonios duran entre 6 meses y 2 años, despues simplemente firman el documento de divorcio express y listo.

      Tenemos que tener en consideracion que el proposito de estas leyes no es hacerle bien a nadie, sino probocar conflictos.

      Observen que en California fue aprobado el matrimonio homosexual por una interpretacion muy dudosa de las leyes por parte del Tribunal Supremo de California, meses despues un referendum volvio a prohibir el matrimonio gay, sorprendiendo a muchos. La realidad es que los californianos son muy tolerantes, pero por muy tolerante y diversa que sea la sociedad hay cosas que no se toleran. Aunque hay que reconocer que tambien tuvo mucha influencia el anuncio de los programas de educacion sexual que practicamente criminalizaban la heterosexualidad.

    4. Valerosa confirmación de las opiniones expresadas tantas veces por “Acción Familia” a lo largo de eses años. Artículos así sirven para abrir los ojos — sobretodo de la juventud – expuesta casi solamente a opiniones opuestas.

    5. Efectivamente, el hombre se equivoca cuando busca sólo la actividad trepidante.

      El espíritu se revela en la calma, mientras la infelicidad se muestra en la agitación y la angustia… cuando no hay paz, no se puede pensar

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