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El admirable don de la luz de la inteligencia

En este cuadro vemos a un astrónomo, estudiando a la luz de una vela

Como bien observó Plinio Corrêa de Oliveira en uno de sus escritos, aquí hay propiamente tres luces.

La primera es la luz de la vela propiamente dicha que, a pesar de iluminar la escena, es curiosamente la menos importante

La segunda, es la luz reflejada en el libro y en el globo, que simbolizaría la luz del conocimiento, que sin embargo tampoco es la principal.

La tercera es la luz que se refleja en el rostro y en la fisonomía del científico.

Esta sí es la verdadera luz pues simbolizaría la inteligencia, ese admirable don de Dios a los hombres para que, por su recto uso, el hombre pueda en el sabio uso de las criaturas conducirse hacia su Creador.

 

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01/08/2017 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres
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