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La cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos

San Luis, Rey de Francia y cruzado

Verdades olvidadas

“Es de advertir que en este orden de cosas que pertenecen a la fe cristiana hay deberes cuya exacta y fiel observancia, si siempre fue necesaria para la salvación, lo es incomparablemente más en estos tiempos.

“Porque en tan grande y universal extravío de opiniones, deber es de la Iglesia tomar el patrocinio de la verdad y extirpar de los ánimos el error; deber que está obligada a cumplir siempre e inviolablemente, porque a su tutela ha sido confiado el honor de Dios y la salvación de las almas. Pero cuando la necesidad apremia, no sólo deben guardar incólume la fe los que mandan, sino que cada uno está obligado a propagar la fe delante de los otros, ya para instruir y confirmar a los demás fieles, ya para reprimir la audacia de los infieles (S. Thom. II-II, Quaest. III, art. II, ad 2) .

Ceder el puesto al enemigo, o callar cuando de todas partes se levanta incesante clamoreo para oprimir a la verdad, propio es, o de hombre cobarde, o de quien duda estar en posesión de las verdades que profesa. Lo uno y lo otro es vergonzoso e injurioso a Dios; lo uno y lo otro, contrario a la salvación del individuo y de la sociedad: ello aprovecha únicamente a los enemigos del nombre cristiano, porque la cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos”.

Papa León XIII, Encíclica Sapientiae Christianae

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03/06/2017 | Por | Categoría: Formación Católica
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Un comentario to “La cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos”

  1. Jorge dice:

    La Fortaleza‚ una de las Virtudes Cardinales, nos alienta a superar los obstáculos y vencer las dificultades. La fortaleza moral refuerza nuestra voluntad, pues nos da la valentía para estar en desacuerdo, para ser diferente, para rebatir alguna opinión cuando es necesario.
    Cuando se tiene una sólida fortaleza espiritual o moral, es posible ser valiente en el verdadero sentido de la palabra.
    El cobarde, es el que no tiene fortaleza espiritual, y se escuda en lo que hoy el “relativismo”, denomina “el ser políticamente correcto”. El cobarde es el responsable de que el mal se extienda, por no oponerse.

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