La contemplación de la Santísima Virgen y la Anunciación
Un aspecto poco conocido de la personalidad de la Santísima Virgen es la elevación insondable de su pensamiento y de su contemplación.
San Juan Eudes recuerda que en el principio existían las tres personas de la Santísima Trinidad, pero no la naturaleza humana de Nuestro Señor Jesucristo.
Nuestra Señora estudiaba las Sagradas Escrituras para saber como sería el Mesías, pues deseaba ardientemente que el Mesías viniese pronto. Así, Ella llegó a imaginar como sería Nuestro Señor y, en el momento en que ella lo concibió por la inteligencia, por el amor, y tuvo el deseo de ser la esclava de quien fuese su Madre, en ese momento el Angel Gabriel la invitó para serlo.
Explica entonces San Juan Eudes, que Ella fue dos veces Madre de Nuestro Señor Jesucristo: en primer lugar, madre porque Ella lo concibió, por la inteligencia y por el amor como El debería ser; en segundo lugar, Madre porque lo engendró en su seno virginal.
El Evangelio de San Lucas nos relata la embajada del Angel Gabriel
“Estando ya Isabel en su sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, a una virgen desposada con cierto varón de la casa de David, llamado José; y el nombre de la virgen era María.
“Y habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, ¡oh llena de gracia!, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.
“Al oír tales palabras la Virgen se turbó, y se puso a considerar qué significaría tal saludo.
“Mas el ángel le dijo: ¡Oh María!, no temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios.
“Sábete que has de concebir en tu seno, y tendrás un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús .
“Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David, y reinará en la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin.
“Pero María dijo al ángel: ¿Cómo será eso, pues yo no conozco varón alguno? El ángel en respuesta le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, por esta causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios.
“Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo; y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes; porque para Dios nada es imposible.
“Entonces dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y en seguida el ángel desapareciendo se retiró de su presencia”. (San Lucas, 26,38)
21 mar 2012 | por Acción Familia | Tema: Fiestas religiosasInscríbase para recibir nuestra Newsletter
Si le gustó este artículo, recomiéndelo sus amigos
_________________________________________

Maria, la virgen. ¡Bendita entre todas las mujeres de todas las edades de la Tierra! Mujer como ella, ninguna, solo ella tuvo en privilegio de tener en sus entrañas a Su Señor: Jesus el Mesias y el gran dolor de verle crucificado.
Ante Dios ella se reconoce como su esclava: “He aqui la esclava de Dios o del Señor”; Aprendamos de ella, aunque somos hijos de Dios, tambien somos sus esclavos; por lo que ante tan gran privilegio, nos adoptò como hijos, en gratitud a tan alto sacrificio, el ser crucificado como un maldito en una cruz, debemos sentirnos comprometidos a obedecerle aunque en ello signifique la muerte. Me regocijo al pensar que en el màs allà, la conocerè y junto a muchos adoraremos y serviremos a Nuestro Señor.